domingo, 12 de febrero de 2012

¿Qué te pasó en la cara?

    Cuesta creer, pero a la gente le extraña ver por la calle, a un sujeto con una sonrisa de oreja a oreja. Parece que todos vamos deambulando como zombies (entonces eran ciertas las películas Resident Evil y 28 días) sin importar lo que acontece a nuestro alrededor.
    Hacía poco que  se había incorporado al colegio y para no perder la costumbre, irrumpía en la institución con una sonrisa enorme.  Gran cantidad de músculos faciales se movían para mover semejantes labios de inconmensurable volumen.
    Cierto día, una niña de su escuela vio ese rostro iluminado por la sonrisa y le llamó la atención.  Se acercó y tras observarla un rato pronunciado, tomó valor y le preguntó:
- ¿Qué te pasó en la cara?
-   ¿Dónde? - Preguntó la maestra.
- ¿El viento te estiró la cara?
-  ¿? - No llegó a comprender lo que la niña quería saber y se remitió a mirarla.
    La niña quedó callada mirando la luz que cada vez era más intensa. La docente, se percató que a la niña le había llamado la atención, era la sonrisa.  Parecería, que en el espectro dónde pulula la niña, los adultos no tienen permitido reírse.
     Más triste aún, cuando ésta docente no era la de primer año, pues la niña ya contaba con una historia escolar importante.


sábado, 11 de febrero de 2012

¡Pero qué linda letra!

     En general, los docentes cuentan con muy linda letra.  Carteles, notas, cartas, diplomas etc., son confeccionados con una calidad digna de cualquier calígrafo profesional.
     El resto, trata de disimular esas falencias, con recursos tales como
- Jaimito, pasá a escribir al pizarrón.
- Uh, justo había un terremoto.
- Dicto - Pero profe, copialo. - No, dicto.
-Profe, que letra horrible. - No me importa, copiá.
- Etc.
      Cierto día, mientras los niños realizaban una evaluación, el docente copió algunos ejercicios en el pizarrón. Ya le habían avisado, que ese día venía de visita la inspectora, pero no le preocupaba mucho, pues había sido profesora suya en el instituto dónde realizó sus estudios.
       Había terminado de escribir todas las actividades y se remitía a deambular por el aula, para ayudar a los niños que presentaba dificultades (la mayoría eran porque no entendían qué decía en el pizarrón). Nunca se caracterizó por tener una letra armoniosa y menos, que la oración siga una trayectoria recta sobre un renglón imaginario.
      Una niña se paró para tirar un papel, y tomó una tiza para realizar un par de líneas en el mismo (el pizarrón es un objeto de fascinación), cuando irrumpió  la inspectora.  La niña, rápidamente se sentó y la autoridad comenzó a preguntar a los niños.
     Entre todas las cosas que manifestó y preguntó, lo único que pudo recordar fue una frase muy significativa:  - Qué bien, hasta los alumnos se apropian del pizarrón y ayudan a escribir las consignas.
    La deducción llevó a pensar, que la señora vio a la niña con la tiza y que ésta había escrito la consigna (la niña tenía 8 años).

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Te acompaño?

    Cada tanto, una de las maestras aparecía con alfajorcitos, masitas y muchas cosas de las denominadas ricas.  Obviamente, éstas delicias eran compartidas con sus compañeros y familia.
    Muchísima generosidad por parte de esta maestra, hasta que fue descubierto su oscuro secreto.  No compraba esas vituallas que gustosamente compartía, eran regaladas por un muchacho que se topaba con ésta señorita.


     El joven cabalgaba su corcel de acero y transitaba  las calles del barrio, buscando clientes al cual vender toda clase de productos de panadería.  Éstos eran confeccionados en un hogar que albergaba jóvenes de diferentes carácterísticas.
     Un nuevo hábito se había sumado en el último tiempo, y era el de toparse a una maestra que circulaba siempre en el mismo horario.  Alfajorcito de acá, galletita de allá, la ternura que le inspiró los gestos del muchacho hizo que la docente  jamás dudara de sus intenciones.
     Cuando se percataron sus compañeros (no se dieron cuenta nunca, hasta que lo contó), le manifestaron que tenga cuidado, pues no conocía bien al muchacho ni sus intenciones.  A lo cual, la docente manfiestaba que era un chico bueno y que no estaba en pleno uso de facultades mentales (aunque obviamente eso no va a restringir los impulsos de un ser humano, pero la fantasía de que eso no ocurre es común).  Ella pensaba, que el muchacho  jamás se iba a animar a decir algo y por ende, no tendría que pasar por la incómoda situación de rechazar a un Otro.
     Tuvo que pasar un mes para mostrar su verdadera intención.  Esa mañana, se peinado aún más el pelo y salió más temprano que de costumbre.  Esperó en la esquina donde siempre se encontraba a esa señorita, hasta que la divisó.  Se acercó con su bici y realizó la invitación a salir.  Cómo obtuvo una respuesta negativa, le pidió si podía ir  a la "vueltita" para conversar un "poquito" (Uf, menos mal que no estaban conversando ahí. ¿O sí? Uia, me confundí). 
      Adujo la primer excusa que se le vino a la mente - Me esperan en el trabajo. Tengo que entra.
      Al poco tiempo, no se la vio ir más por ese lugar. Así que ahí terminó el corto romance unidireccional (Romance unidireccional= es cuando se está de novio con una persona, pero esa persona aún no lo sabe y si lo sabe, no importa).




jueves, 9 de febrero de 2012

Mentirita piadosa.

     Los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento y espacio.  Por ende, la escuela no está excluida de dichas desgracias.
     Cuando un niño se lastima, lo primero que se debe hacer, es  asistirlo.  Es muy probable, que se encuentre muy asustado, más si el infante observa sangre.  Aunque sean unas gotitas, la sangre desemboca automáticamente en el llanto.
      Una de las lesiones más feas, es cuando un niño se fractura de una manera muy notoria (yo me fracturé y no me creían, snif).
    El dolor se hace insoportable y el llanto se hará presente.  Por ende, es fundamental llevar tranquilidad al niño.
    Lwan bajaba la escalera tomado de la baranda de la escuela.  Uno de sus cordones estaba desatado y cuando lo pisó con la otra pierna, cayó al piso.  El llanto se hizo presente, y se lo intentó tranquilizar.
-  Quedate tranquilo, no pasa nada- decía la voz amiga.   - ¿Te duele el brazo?-
- Aiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- vociferaba el infante.
- Mirá, te golpeaste un poquito, así que vamos a poner un poco de "agua" (Sí, la milagrosa) y ya va a pasar. Vas a ver que no es nada.  Un golpecito pequeñito. -decía la voz que lo asistía.
     A medida que hablaba, intentaba ver la zona afectada. Cuando la divisó, su cara fue muy locuaz:

   Los ojos de Lwan se posaron en  la cara de su asistente y el llanto se hizo más pronunciado.  El docente comenzó a utilizar diminutivos indiscriminadamente para ¿aliviar el dolor?.
     Increíblemente, después un tiempo, logró tranquilizar al niño.  Luego, llegó la ambulancia y terminaron de asistir al niño.
    Al  los dos días, volvió al colegio con un yeso reluciente y en pleno proceso de recuperación.


miércoles, 8 de febrero de 2012

La pastillita

    Algunas personas con NEE (necesidades educativas especiales) aprenden por imitación.  Muchas veces, hacen lo que ven en distintos ámbitos y lugares.
      Por ejemplo, Juny, a priori, parecía que no se movía para nada. Pero si uno hacía algo, como llevar una taza de un extremo a otro, este podría llegar a hacerlo pero respetando sus tiempos.  No iba a llevar la taza cuando la otra persona quisiera, sino cuando él decidía y cuando no lo veían.  Si uno dejaba la taza, se iba a trabajar con otros compañeros, al rato se iba a encontrar con la taza ubicada en el lugar donde se le había mostrado.
     Hay situaciones cotidianas, totalmente normales que pueden aparejar situaciones alarmantes.  El consumir alguna pastilla, comer chicles, etc. son situaciones comunes. Toda persona probó alguna vez alguna pastilla, ya sea golosina o remedio.
    Colos, un adulto con NEE, con oralidad casi nula y un vínculo pobre con el medio.  Seguramente, en su vida,  habrá consumido alguna pastilla de golosina, remedio o lo que sea. Por eso, hay que tener mucho cuidado con lo que se deja y dónde se deja.
    Esa mañana, parece que Colos, tomó una pildora de su casa y se la llevó a la boca.  Nadie en el hogar se había percatado de lo que había acontecido y por ende, concurrió a la institución en la que participaba a diario.
     Cuando llegó a la institución, caminó algunos metros y los tutores se percataron  que tenía una erección.  Pasaba el tiempo y ésta no bajaba.  Al cabo de un tiempo, se llamó a la ambulancia porque podía ser peligroso ya que la misma, seguía manteniéndose con la misma intensidad inicial.   También se llamó a la familia para avisar lo ocurrido.
     Para los doctores, el joven se había tomado una pastillita de sildenafilo (viagra) y lo único que podía hacerse era esperar a que los efectos terminen.

     Por ese día, el muchacho se retiró a la casa, pero con la promesa, por parte de la familia, de tener mayor cuidado de no dejar pastillas a su alcance.

martes, 7 de febrero de 2012

La subasta

     Hay un refrán muy popular que dice "La primera impresión es lo que importa", pero... sólo espero que no sea tan así.  
      Era el mes de Septiembre y las autoridades de primaria habían cambiado.  El director había emigrado hacia otra región para continuar con su trabajo.   Asumió la dirección el segundo de este y cómo vice, una mujer que se encontraba trabajando en la sección secundaria y a la cual, no todos conocían.
   Nadie sabía cuándo iba a aparecer Ruba, la flamante vicedirectora, pero la escuela siguió funcionando normalmente.
   Se venía trabajando con billetes desde hacía algunos días y para poner motivar aún más el trabajo con estos, se pensó en hacer una subasta.  Los objetos para subastar eran golosinas y frutas y el rol subastador estaría a cargo del docente, que se disfrazaría para dicha ocasión.
     Los niños, la mercancía, el martillero, el martillo de madera, todo estaba listo para empezar.  Y empezó, con un golpeteo timorato de martillo. 
      Cuando se realiza alguna actividad de descarga, ésta puede aumentar en su intensidad paulatinamente.  Así es como de un martilleo suave se pasó a un golpeteo muy fuerte sobre una de las mesas.  Tan fuerte, que podía ser escuchado desde varios lugares, incluso dirección.
      Era su primer día en la escuela y  un ruido  interrumpía la tranquilidad de la institución. Subió las escaleras y lentamente abrió la puerta, sin saber qué iba a encontrarse, pues el sonido era tremebundo.  Cuando el "loco del martillo" se dio vuelta, se percató  de la presencia femenina que lo estaba observando.  Así como abrió la puerta,  la cerró.
      Sonó el timbre del recreo y todos niños salieron con la adquisición de la subasta.  El docente se dirigió a la dirección y se encontró con la señora rubia que había entrado al aula. 
       Luego de las presentaciones pertinentes y de tomar un poco de confianza, Ruba confesó que se había asustado cuando entró al aula y que lo único que atinó a realizar, es volver a cerrar la puerta muy lentamente, para que "el loco del martillo" no se percate de su presencia.
      En general, la gente se siente cómoda con ese docente, pero Ruba siempre denotó un aire "temeroso" cuando estaba junto a él.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Diez con cincuenta sobre diez?

   En todos los niveles prima la evaluación. En general, esta representación del nivel alcanzado está simbolizada con números del uno al diez, siendo la última la valoración más alta.
     En primaria, según lo dictaminado por el autoridades de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, hay contenidos que el alumnado debe poseer para acreditarse al siguiente año.  Algunos de ellos son muy complejos para su edad, pues su desarrollo cognitivo no está del todo desarrollado (No soy adepto de que cualquier cosa se puede aprender a cualquier edad. Pero, cualquier edad es ideal para aprender).
      Era un contenido muy complejo y largo de Ciencias Naturales.  Uno de los criterios de evaluación, estaba determinado por un escrito, que constaba con varias preguntas en su haber.  Dado que era muy difícil abordar cada uno de los temas en el escrito, se optó dejar un tema para desarrollar a elección del alumnado.  Esta valdría cincuenta centésimos, pero cómo ya había sido estipulada la puntación, se agregarían a la nota final.
    Una vez terminada la corrección de la evaluación, una de éstas daba como puntaje diez con cincuenta (es imposible, pero es interesante lo que ocurrió), pues había confeccionado todo de manera perfecta y había desarrollado un tema, también de la misma forma.
     Cuando se entregaron las evaluaciones, Roriel no entendía nada, pues la nota es hasta diez, pero había superado esa marca.  Preguntaba y repreguntaba pero la respuesta le era insatisfactoria.
     Hasta el día de hoy, dos alumnos obtuvieron esa nota y a los dos les costó "comprender"  el valor fuera de lo que fríamente estipulaba.